"Cine, cámara y mucha acción"
Después de reflexionar sobre la mochila como símbolo de las herramientas que acompañan al profesor y el mapa como guía para gestionar el espacio y el tiempo en el aula, me parece interesante incorporar el cine como metáfora y recurso pedagógico. Este enfoque no solo aporta creatividad, sino que también ayuda a estructurar las clases como si fueran una narrativa que conecta aprendizajes y emociones.
Las unidades del curso me han llevado a pensar
en el rol del profesor como un director de cine, alguien que organiza cada
clase con una estructura clara: un inicio que enganche, un desarrollo que
mantenga el interés y un cierre que deje huella. Esta idea ha cambiado mi forma
de ver la planificación, ya que cada actividad adquiere un propósito dentro de
esta "película" que es el aula.
El inicio de la clase, por ejemplo, puede ser
como la primera escena de una película: algo que despierte curiosidad y capte
la atención. En el desarrollo, las actividades deben ser dinámicas, como la
trama principal, donde los estudiantes participen activamente y enfrenten retos
significativos. Finalmente, el cierre debe funcionar como el desenlace, un
momento para reflexionar sobre lo aprendido y conectar con los objetivos de la
sesión.
Al reflexionar sobre este enfoque, me doy
cuenta de que muchas de mis clases ya tienen elementos narrativos, pero esta
perspectiva me anima a ser más consciente de cómo estructuro cada momento. También me ha inspirado a pensar en nuevas
dinámicas, como actividades en las que los estudiantes asuman roles de una
producción cinematográfica (actores, directores, guionistas) para trabajar el
idioma de forma creativa y colaborativa.
Además, la idea de
pensar en las clases como narrativas cohesivas refuerza la importancia de
conectar emocionalmente con los estudiantes. Una buena película deja huella, y
creo que el objetivo de una buena clase debería ser el mismo. Quiero que mis
alumnos recuerden no solo lo que aprendieron, sino también cómo lo vivieron.
Para profundizar en
este enfoque, me gustaría explorar más recursos audiovisuales y técnicas
narrativas que pueda integrar en mis clases. También creo que grabar algunas
sesiones podría ser útil para analizar cómo fluye la narrativa en mis lecciones
y ajustar aquellos elementos que puedan mejorar.
Y es que, el cine me ha llevado a replantear mis clases como experiencias completas, con principio, desarrollo y cierre, donde cada actividad tiene un propósito claro y contribuye al aprendizaje. Es emocionante pensar que, como profesores, podemos ser directores de historias educativas que inspiran y transforman, como dice William Butler Yeats: “La educación no es llenar un cubo, sino encender un fuego.”
Aquí os dejo la imagen de una de mis películas favoritas y que me es tan inspiradora como futura maestra de ELE.
- Richards, J. C., &
Lockhart, C. (1998). Estrategias de reflexión sobre la
enseñanza de idiomas. Cambridge / Madrid: Cambridge University Press.

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